Para una única acción existen miles de intenciones, para un verdadero Sol en la Tierra siempre es la mejor. Nunca nos quedemos con la acción vayamos a la intención para estar precavídos. 💎💎💎💎💎💎💎

jueves, 12 de enero de 2012

SUEÑOS



Sueños:

“…Todos los sueños son viajes astrales, pero no todos los viajes astrales son sueños, ya que pueden realizarse éstos sin necesidad de estar dormidos, por ejemplo, a través de los pasos de la meditación

Recordar los sueños es síntoma de avance en el despertar de la conciencia, aunque no en todos los casos; y lo más importante es la capacidad de interpretación de los mismos. Los sueños vienen a ser mensajes que afloran del subconsciente o del inconsciente, tratándonos de enseñar, recordar o advertir algo; es una forma que tiene el maestro interno (el real ser) de comunicarse con nosotros a través del lenguaje simbólico, por ello, podemos distinguir varias clases de sueño y entre ellos están:

a) Sueños simbólicos: los mismos que contienen imágenes a ser interpretadas por muy extrañas y descabelladas que parezcan, y a través de los cuales nuestro maestro interno está buscando dialogar con nosotros.

b) Sueños precognitorios y premonitorios: los cuales son generalmente avisos sobre eventos futuros como mecanismo de protección, o adelantos y señales para que sepamos que nuestra vida está siguiendo una programación, que en cualquier momento puede variar con el ejercicio de nuestra voluntad

c) Sueños experimentales: que suelen ser verdaderas experiencias en el astral donde recibimos una instrucción y capacitación, o aparecemos nosotros dándola.

d) Sueños recordatorios: donde llegan a aflorar imágenes de vidas pasadas o de momentos significativos de nuestra experiencia y existencia actual.

e) Sueños de imaginación: donde la mente se limpia de todas las impresiones, temores, angustias, ideas obsesivas y preocupaciones que la persona arrastra consigo.

Muchas veces los sueños aparecen mezclados, y un mismo sueño puede ser en parte real, simbólico, premonitorio, recuerdo de vidas pasadas y hasta imaginación. Durante la noche nosotros no tenemos un sueño sino varios, que se mezclan a la hora de despertarnos. Debemos aprender a separarlos e interpretarlos con el uso de la intuición, imaginación e inteligencia para reconocer que es cada cosa.

Como recordar los sueños:

El principal problema que se nos presenta en los viajes astrales, es el olvido instantáneo de los sueños; para lo cual se recomienda que debajo de la almohada o en una mesita al lado de la cama, dejemos un cuaderno y un lápiz para anotar lo que recordemos en el momento en que lo recordemos. Y esto porque cuando abandonamos nuestro cuerpo en el sueño, durante la noche, lo hacemos como un vaso de agua turbia, que al quedar en reposo, todo lo turbio se asienta en el fondo. Al retornar al cuerpo después de la experiencia, de acuerdo a nuestra evolución, el reingreso al cuerpo puede llegar a ser más o menos aparatoso, por lo que el vaso se agita y se confunde la experiencia mezclándose con los afloramientos del subconsciente, haciéndonos olvidar lo vivido. …”

Lo primero para empezar a recordar los sueños es acostarse temprano. Una persona cansada difícilmente podrá recordar sus sueños; por ello se requiere compensar durmiendo más temprano y luego llegar a hacer un hábito del acostarse temprano para levantarse temprano, o sea en armonía con el Sol y la Luna. Al acostarse temprano tenemos tiempo para relajar el cuerpo y realizar una breve meditación, lo cual nos induce al mundo astral en una buena vibración y actitud mental. Nos acostamos en la cama sin almohada para empezar la programación, pudiéndola usar posteriormente. Ya horizontales, pondremos las yemas de los dedos sobre nuestro pecho debajo del esternón (ligeramente por encima del ombligo), los brazos flexionados permanecen a los lados del cuerpo, talones juntos o rozándose. Entonces tomaremos cinco respiraciones muy profundas, concentrando el esfuerzo de la succión en la respiración a través de la tráquea no en la nariz; pero la boca se mantiene cerrada, produciéndose una respiración silenciosa que procura llenar al máximo la capacidad de los pulmones. Durante las cinco respiraciones se realiza el acostumbrado triángulo perfecto: inhalando en 10, reteniendo hasta 10 y exhalando hasta 10. Mientras efectuamos ese proceso nos iremos repitiendo mentalmente frases como: " recordaré mi sueño"; sabré que estoy soñando y seré guiado por seres de luz a un mayor aprendizaje" Al término de las respiraciones profundas podremos emplear la almohada si queremos, y nos acostaremos sobre el lado derecho en la llamada posición del León; esto es la pierna derecha y el brazo derecho estirados, mientras que el brazo izquierdo y la pierna izquierda permanecen flexionados. El mentón se apoyará sobre el hombro. Toda esta posición facilita el desdoblamiento y la respiración, no oprimiendo el corazón. Una parte importante en el proceso de recordar los sueños es el no abrir los ojos cuando nos despertamos en la mañana, ni moverse siquiera, sino por el contrario, permanecer quieto con los ojos cerrados, haciendo de inmediato y allí mismo, memoria de la experiencia astral. Esto lo hacemos así porque si nos moviéramos, agitando nuestros vehículos sutiles confundiríamos la memoria astral con la conciente o subconsciente, dependiendo del nivel de conciencia alcanzado en ese momento. También si abrimos los ojos dirigimos la atención interna hacia lo externo, perdiendo de inmediato la memoria astral, distrayéndonos y olvidando automáticamente lo vivenciado. La memoria astral al ingresar al conciente se hace muy frágil, porque hay mecanismos llamados " velos astrales" que impiden los recuerdos y la conciencia astral para quien aún no está preparado. Debemos pues con los ojos cerrados y con un mínimo movimiento, que sería el que nos demoraría estirar el brazo para alcanzarnos el cuaderno y el lápiz, disponernos para tomar nota de la experiencia astral que previamente procuraremos recordar al detalle y en el momento. Al dejarla anotada, podremos seguir durmiendo sin temor de olvidar, ya que al despertar definitivamente, lo escrito nos servirá como clave de memoria.

Fragmento extraído del libro:
“El Instructor del Nuevo Tiempo” de Sixto Paz Wells



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